
Existen en un planeta lejano unos seres extraños llamados Zinsc, no tienen forma, color, ni ocupan un lugar en el espacio, ninguna de las leyes de la física puede definirlos… pero aunque no todos saben, ni se han realizado estudios al respecto: están ahí. Pero... ¿Cómo se manifiestan? ¿Cómo sin corporalidad hace notar su presencia? Pues utilizando el cuerpo de otros…habitándolos un instante, actuando a través de ellos, y luego dejando aquel cuerpo, para dedicarse a vagar por el espacio, como si nada hubiese pasado.
“Sin duda - pensó ella - debe haber sido un ataque de Zinsc lo que sufrí esa noche” Refiriéndose a aquella vez, hace tiempo atrás, en donde dijo exactamente lo que no quería decir y partió, dejando atrás lo que mas amaba.
Hoy después de años vuelve a su tierra, pisando con sus zapatos pesados el suelo peculiar de su pueblo, que nunca encontró en otros lugares...era un suelo de arcilla, que parece estable pero que se desmorona ante cualquier paso enérgico, era un suelo por color destinado a ser camino, pero por consistencia "con vocación” de arena de playa.
Pensó mientras caminaba que así, tal como aquel suelo, se había sentido el último tiempo, con ganas de ser acariciada por las olas de playa, pero por el contrario exibiendo constantemente marcas de neumáticos… como suelo de carretera sin pavimentar.
Pero hoy todo cambiaría, había tomado la determinación de volver atrás, como dueña de un gran control remoto, puso pausa, y luego rebobinar, hasta llegar a este momento...
Estaba a punto de acostarse en la arena, impaciente por que llegara una ola distraída, provocando un efecto similar al de una ola furiosa al derribar un castillo en la orilla…
Entonces vio cerca del horizonte la ola, la cual se alzó prometedora hasta el cielo...sin embargo al reventar se convirtió en remolino, para terminar su recorrido unos metros más allá, aún lejos de ella.